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Mensajes que no fueron

  • Foto del escritor: Gian Marco Settembrini
    Gian Marco Settembrini
  • 1 jun 2020
  • 2 Min. de lectura

Refugiadas en mis notas encontré las palabras que un día quisieron ser mensaje pero que no se animaron.

Quizás porque preferían recordarse así: capaces de generar algo en vos más que un visto azul o una respuesta indiferente, como sucedía siempre en este ultimo tiempo.

Mientras más navego en este espacio de notas perdidas, el silencio empieza a adueñarse de mis pensamientos. Tal vez se debe a la sintonía de este lugar.

Aunque me impresiona ver cada palabra jugando unas con otras, siendo felices en los columpios de los juegos verbales. La verdad es que me impresiona porque me parece extraño que les gusta estar acá en la sombra.

Me parece extraño porque tambien veo otras palabras que están abandonadas en el rincón de una oración sin completar. Y ellas están tan tristes que podría saber la razón: me parece que ellas querían salir a volar, no les importaba aterrizar sin éxito. Querían sentir el cielo de a los que les va bien en el amor, querían pensar que esta vez ellas iban a poder formar parte de ese club privilegiado de amores correspondidos.

Querían sentir eso que ven en otros, sentir como el corazón se les revoluciona a cada minuto con pensamientos de todo tipo, planeando citas y viajes con esa persona, sorpresas, aniversarios, y hasta encuentros cargados de pasión.

Pero en lugar de ello, se encuentran acá en mi celular y no me animo a apretar enviar. No puedo, no una vez más, ya que no sería el primer vuelo que se termine estrellando en la desilusión y no se si estoy listo para vivir otra más.

Así que con muy pocas energías, sigo leyendo un par de notas hasta que la tristeza invade mis ojos y los inunda de lágrimas porque encontré el “Te quiero” que no supe decirte.


En este aeropuerto de palabras abandonadas, todas son muy diferentes, cómo lo son las personas que pasan por el aeropuerto de mayor tráfico en el mundo, creo que es el de Nueva York pero el mío es diferente a ese y a los demás.

En el mío todos los vuelos tienen un único destino y ese destino sos vos.


Alejé mi celular y me dispuse a dormir. Pero, no pude. Mi cabeza no dejaba de pensar en todas esas palabras que estaban abandonadas, no dejaba de preguntarme cómo había algunas que estaban felices de estar ahí. Tenían todo para poder volar miles de kilómetros y no lo hacían, se dejaban dominar por el miedo.


¡Basta, basta, basta! ¡Ya no puedo! ¡No pueden seguir acá! - grité para mis adentros.


Y en un impulso de valentía agarré mi celular de vuelta y escribí:

“Te extraño porque a tu lado no le tenía miedo a nada.”


Y cuando estaba por enviarlo...


“Se les informa que los vuelos esta noche han sido cancelados por problemas meteorológicos en el corazón.“ - Interrumpió una voz por los altos parlantes.


Ese noche me dormí y cuenta la leyenda que no desperté aunque mis ojos se habían abierto, ya que dentro mío algo se había apagado.


Y dicen que fue para siempre.


*Escrito por Gian Marco Settembrini

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