CHARDONNAY
- Gian Marco Settembrini

- 22 jun 2020
- 2 Min. de lectura
Cuando veo tus ojos al brillo de la luna
juraría que viajo por toda la galaxia
en cuanto reís y tus ojos se achinan.
Porque quererte deber ser algo parecido a esto:
a soñar que en París nos encontraremos
paseando de la mano por Versalles.
Cambiaremos Malbec por Chardonnay
y eso me dará igual,
si estoy a tu lado, mis fantasmas
se habrán quedado atrás.
Caminaremos por las calles de Zaz, Picasso y Dalí
al igual que Hemingway un día estuvo allí,
pero esta vez seremos vos y yo
como tantas veces lo soñamos.
Espero que no sean inoportunas estas palabras
para demostrarte que sos más bella que la Torre Eiffel,
aunque seas cliché y me ría de ello
en el fondo deseo un amor romántico.
Me escondo detrás del disfraz de chico malo,
cuando moriría por acostarme en tus brazos
sabiendo que todas mis barreras serían vulneradas
por tu sonrisa y tu personalidad de loca soñadora.
Te pido disculpas si divago y no encuentro las palabras justas
es que tu nombre me distrae al añadirle un “Te quiero”,
queda tan bonito y pienso en el tiempo que pasó
sin colocarlo detrás de otro que no fuera el mío.
Volviendo a las calles de la ciudad que a Cortazar enamoró,
te podría contar todo lo que París me escondió,
y no es que aquí Napoleon no haya sido un conquistador,
pero si ves a través de mis ojos, podrías llegar a mi corazón.
Quizás esté nublado y la lluvia caiga sobre la noche,
pero eso no importará, siempre bailamos bajo ella,
ahora que lo pienso, tal vez ese fue el problema
de no amarnos en días soleados.
Un problema que creía imposible de resolver
hasta que llegué aquí y una baguette
del desayuno que te preparé
con mermelada, manteca y café.
mientras dormías en mi cama,
y tu piel se confundía con las sábanas blancas,
me hicieron dar cuenta que
no pude evitar sonreír al verte tan tranquila y allí
durmiendo en tu sueño, despertando en mi vida
como escena de la mejor película que vi...
de esas que tienen un final feliz...
*Escrito por Gian Marco Settembrini



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