Equilibrista
- Gian Marco Settembrini

- 7 jun 2020
- 2 Min. de lectura
Llevo cientos de domingos con esa voz
la que hace más lento el tiempo
cuando se trata de dudas existenciales y heridas abiertas
pero lo acelera al referirse a aquellos momentos en los que sonreí.
Pareciera que el dolor durara tanto
cuando se mide de error en error
y me lleva a olvidar los momentos
en los que un día mi corazón latió con fervor
Repito domingos de tristezas y ausencias
como si mi vida fuera un bucle infinito
de luchas, traiciones y decepciones.
Pero me convenzo día a día
que ese ciclo autodestructivo se podrá romper
y me encontraré navegando sueños, por los ríos del éxito
ya que la tierra del fracaso me la conozco de memoria.
Esa tierra se encuentra llena de miedos y
dentro de mi pecho romulo y remo
se las arreglan para sobrevivir
confiando en un lobo solitario
Cuando pienso que su fuego interno se va apagar,
cuando creo que van a ceder a las adversidades
se convierten en el dragón protector
de un castillo lleno de vida y de sueños
Afuera, dia a dia cargan catapultas
llenas de piedras en forma de obstáculos
Disparan flechas en forma de palabras
diciendo que “tengo que vivir la realidad”
Intentan traspasar las murallas para verme caer
porque solo así sus criticas consiguen el poder
Todos soldados del mismo ejército
alimentados por el rencor o la vergüenza
de no haber seguido sus sueños y sus aspiraciones
cuando el primer fracaso los golpeó, noqueándolos.
Temerosos de levantarse y prepararse
para recibir el próximo golpe
decidieron conformarse con lo que les tocó
Y esa es la mayor tortura de todo aquel que abandona
Víctimas de su cobardía
Tienen siempre a mano una excusa como explicación,
Porque no conciben otra realidad
más allá que la de criticar a quién arriesga de verdad
Y yo lleno de cicatrices y de lágrimas que nunca podrás ver
pero que a todas las derramé en noches como estas
donde el miedo me llevaba al desconsuelo
entendí que yo siempre fui mi único rival a vencer.
Equilibrista entre mis mayores sueños y los más profundos temores
un día le pregunté por qué me había golpeado donde más me dolía y me contestó
“Si no lo hacía, nunca te hubieras dado cuenta que tenías que sanar esa herida”
Y así, fue como mi único rival a vencer,
se transformó en mi compañero
motivador de todos los días.
Aunque no sea el fundador de roma
habré vivido mi vida fundada en el amor
que encuentro en mí y en lo que hago
Habré vivido mi vida fundada en la confianza
de poder conseguir todo lo que me proponga
si creo en la constancia del esfuerzo
para vencer mil miedos
y cumplir un sueño más.
*Escrito por Gian Marco Settembrini



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